Sólo cuatro meses después de lanzar la última versión del histórico coupé 911, el deportivo de gama alta más codiciado y longevo, Porsche presenta la última generación de la versión Targa, con tracción total, techo de cristal practicable y dos versiones. Los precios son de 108.740, para el normal y 120.769 euros para la variante S de 385 caballos.

Con esta carrocería se completa el cambio de generación, que ha sido el más rápido de la historia de Porsche. El 911 Targa, que sólo está disponible con tracción a las cuatro ruedas y dos versiones, normal y S, con prestaciones más deportivas, es de de todas las formas en las que se declina el Porsche 911, la más elegante y original.
En esta nueva generación, la sexta de la historia, los grandes cambios se han centrado en nuevas motorizaciones que ganan en ecología y con mejores prestaciones, además del cambio automático con doble embrague que incrementa la rapidez de respuesta del motor y la aceleración. Los cambios estéticos se centran en la parte trasera, donde el Targa lleva una banda reflectante central, bajo la tapa del motor, y unos faros horizontales con diodos tipo led`s que se activan según las funciones como alumbrado o intermitente y que le dan una clara personalidad. Los faros delanteros ofrecen como opción luces direccionales.
Respecto al resto de la familia, el Targa se diferencia también por una moldura de aluminio que enmarca los cristales laterales y que, según explicó Michael Mauer, responsable de diseño de Porsche, tiene como objetivo «situarlo como el 911 más elegante».

Pero el elemento que da personalidad al Targa es el techo de cristal corredero eléctricamente y que tiene una superficie total de 1,54 metros, lo que permite circular en cualquier circunstancia con el cielo por techo. Es de dos piezas, la superior se puede desplazar completamente en sólo siete segundos, situándose debajo de la luneta térmica y dejando una apertura de 0,45 metros cuadrados. En esta posición, según pudimos comprobar en las pruebas que realizamos alrededor del Lago di Garda, en Italia, la visión a través del retrovisor central queda ligeramente distorsionada, pero se compensa sobradamente con los laterales exteriores que son ligeramente más grandes.
También cuenta con una cortinilla, menos transparente que la de la generación anterior y de accionamiento eléctrico independiente del techo. La parte trasera de este techo acristalado es una luneta que se abre accionando un botón en el interior y que da acceso a una zona de carga en la parte trasera que puede llegar a los 230 litros de capacidad, abatiendo los respaldos de las dos plazas traseras.

Los motores son los nuevos bóxer de seis litros con sistema de inyección directa de gasolina y con los que se obtiene un incremento de potencia de hasta un 8,5% y una reducción del consumo que puede llegar al 11,2% lo que supone también menores emisiones, pero incrementando las prestaciones.
El Targa 4 lleva el motor de 3,6 litros con una potencia de 345 caballos y una velocidad máxima de 284 km/h. El targa 4S lleva el motor de 3,8 litros con 385 caballos y alcanza los 297 km/h. De serie el cambio es manual de seis velocidades que demostró un excelente comportamiento en las retorcidas carreteras que rodean al lago italiano.
Pero, sin duda, es más interesante optar por la nueva caja automática de siete velocidades y doble embrague, que sustituye al anterior cambio Tiptronic S y realiza los cambios un 60% más rápido. Puede funcionar como totalmente automática o secuencial, para ello dispone de unas pequeñas levas a ambos lados de la parte central del volante, con lo que siempre están a mano. Ambas levas funcionan simultáneamente para subir o bajar de marchas con lo que aumenta la comodidad porque se puede cambiar con cualquiera de las dos manos.

Con este cambio automático, que Porsche ha bautizado como PDK, no sólo aumenta la rapidez del cambio sino también las prestaciones, la aceleración de 0 a 100 se reduce a 5 segundos en el Targa 4 y a 4,7 en el 4S, y se reduce el consumo en 0,3 litros cada 100 km. La tracción integral de Porsche y la estabilidad del tren de rodaje permiten una conducción deportiva tan confortable casi como en autopista.
Porsche lanzó en 1965 el primer 911 con un techo Targa, dos años después del lanzamiento de la versión coupé. Esa primera generación tenía un arco de seguridad, que se ha convertido en un icono para los amantes de los clásicos, y un techo de lona desmontable, pero los ingenieros de la marca alemana consiguieron ya en ese modelo evitar las turbulencias interiores. Así, nadie se despeinaba dentro.
El nombre Targa tiene unas fuertes connotaciones italianas. Hace referencia a la mítica competición «Targa Florio» que se corría en Sicilia y donde Porsche consiguió varios éxitos. Pero también significa «placa o escudo» en italiano. Esta versión estuvo 15 años en producción y en 1988 apareció la nueva generación. Pero no es hasta 1996 cuando introduce un techo de cristal que se podía abrir con un sistema eléctrico con lo que estrenaba una tendencia que se ha generalizado en los últimos cinco años. El 911 Targa ha mantenido, aunque con evoluciones y mejoras, esta característica, en las siguientes generaciones aparecidas en 1996, 2001, 2006 y la actual.
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